Lo que la camarera encuentra en la mesa hace que rompa a llorar. Su historia la has de conocer

Siempre se ha dicho que hay que hacer el bien sin mirar a quién y también que al que obra bien le va bien, estos dichos son en parte bastante ciertos y es que todos nos hemos visto en la situación de que realizamos una acción y por reacción obtenemos una buena noticia.

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De igual forma pasa a la inversa, es decir, cuando actuamos mal, el karma se encarga de ponernos en nuestro lugar y nos pasa algo igual o peor de lo que nosotros realizamos.

Pareciera mentira, pero nuestras acciones si atraen reacciones de la misma índole que las que realizamos, así le sucedió a esta mesera, la cual fue la última participante de una cadena de buenas acciones de provocaban otras buenas acciones. Mira la historia a continuación.

Esta mujer se encontraba accidentada en una carretera totalmente sola, llovía y era de noche. La mujer estaba fuera de su carro esperando que de algún lugar saliera su salvación. Pero, de igual forma, ella estaba muy asustada, pues era una mujer, sola, en una carretera casi baldía.

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Realizar buenas acciones conlleva a recibir buenas acciones

Un carro pasó por donde estaba aquella mujer y se detuvo. Un hombre bajó de este vehículo y miró fijamente a aquella mujer, ella se encontraba pasmada, indefensa, temerosa y con una mirada de pánico muy clara. El hombre notó la expresión de la mujer, pero él no tenía intenciones de hacerle nada malo.

El problema que tenía aquella mujer era simplemente una llanta pinchada, no era gran cosa, pero para una mujer sola no era trabajo fácil cambiarla. El hombre se ofreció a ayudarla y le dijo que se refugiara dentro del auto, ya que hacía frío.

La mujer bajo la ventana del auto y comenzó a platicar con el hombre. No le tomó mucho tiempo a este cambiar la llanta, la mujer le agradeció y le preguntó que cuánto le debía. El hombre le dijo que no hacía falta que le pagase, pero que cuando viera que alguien necesitaba ayuda, no dudara en prestarle apoyo.

Así bien, la mujer siguió su camino y se detuvo un poco más adelante en un restaurant de carretera a tomar algo de comida. En este lugar, que se veía muy pobre, la atendió una mujer muy sonriente y amable. Esta camarera se veía que tenía poco menos de ocho meses de embarazo.

La mujer comenzó a pensar cómo esa camarera en esa situación podía trabajar todo un día de pie y seguir tratando a las personas con una sonrisa en la cara.

Cuando la mujer terminó su comida, le dejó un billete de 100$ con una nota. La camarera fue a decirle a la mujer que era mucho para ella, pero ya se había ido.

La camarera leyó la nota que le había dado la mujer y esta decía: No me debes nada. Me ha pasado lo mismo que  ti: alguien me ayudó y ahora yo te ayudo a ti. Solo no dejes que esta cadena de amor se detenga. Bajo la servilleta hay otros cuatro billetes de 100$. 

La camarera rompió en llanto y al llegar a su casa aún se preguntaba cómo la mujer sabía que esa ayuda le hacía falta tanto y se lo contó a su esposo.

El esposo de la camarera era el hombre que ayudó a la mujer a cambiar la llanta de auto…

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